Hoy en día se emplea en todos los centros de producción el procedimiento de flotación para la separación de la sal gema y potasa o kieserita de la sal en bruto.

El principio básico del procedimiento se basa en que los minerales a ser separados son suspendidos en una solución salina saturada a la que se inyecta aire. Para que las burbujas de aire se adhieran solamente a determinados tipos de mineral, éstos son “lubricados“ de manera dirigida en pequeñas cantidades mediante la adición de agentes especiales de flotación, haciéndolos hidrófugos. Las burbujas de aire se adhieren solamente a estos minerales. Por eso es que la kieserita separada flota como espuma, pudiendo ser retirada.
La sal gema permanece al fondo de la célula de flotación, siendo luego de la separación del líquido amontonada o colocada en grandes cavidades subterráneas.
Requisito para el éxito de este proceso de separación es que los minerales a ser separados unos de otros no estén unidos entre ellos, sino que deben haber sido previamente triturados finamente. En este proceso no se obtiene casi ninguna solución salina sobrante a ser eliminada.