Este proceso de separación que se efectúa sin soluciones salinas ni empleo elevado de energía para el secado de los productos, se basa en un fenómeno que también se observa en la vida diaria: si un material es frotado bajo ciertas condiciones físicas con otro material, ambos se cargarán mutuamente "con electricidad".
En principio ocurre lo mismo en un equipo ESTA (el nombre proviene del concepto en alemán para “separación electrostática”), una instalación propiamente desarrollada por K+S.

Primero se tritura la sal en bruto finamente hasta que el tamaño del grano sea de un milímetro a fin de que la mezcla de minerales sea disgregada en sus componentes. En un siguiente paso se tratan las sales con sustancias tensioactivas en un "lecho fluidizado" a una temperatura y humedad exactamente definidas, de tal forma que los electrones de un tipo de mineral se muevan hacia otro tipo. En esta forma cargada los cristales de sal pasan a través de un "separador de caída libre". Éste está fundamentalmente compuesto por dos electrodos entre los cuales se ubica un campo eléctrico de alta tensión.
Aquí se desvían los cristales cargados negativamente al ánodo positivo y las partículas cargadas positivamente al cátodo negativo. Debajo del separador de caída libre se recogen los minerales separados.
